Casi todas las historias de éxito que leemos nos cuentan que empiezan en un garaje comiendo manzanas, en la habitación de un campus haciendo los deberes del compañero, en un viaje “iniciático”…

Nosotros nacemos en 1996, en una servilleta. Sí, en un bar de verdad; con pipas en el suelo, cerveza de grifo y mucho ruido. La servilleta, pensaréis, es donde trazamos nuestro plan de negocio y las bases de nuestro proyecto. Pues no. En la servilleta estaba impreso el nombre del bar en el que nos reunimos muchas tardes después de trabajar y que todavía conservamos. Eran los albores de la revolución de las tecnologías de la información. Enseñábamos a las secretarias de dirección de los 90´s que con un procesador de texto podían equivocarse y corregir. Rompimos el papel de calco. Rompimos los libros de contabilidad, rompimos la atadura a la silla del despacho y perdimos nuestra inocencia. Perdimos muchas cosas (éramos jóvenes), pero también ganamos otras en el camino (peso, canas, ojeras… y muchos amigos).

Unos años antes de la llegada del año 2.000 conseguimos, en la ciudad que nos vio crecer, hacer la primera web municipal, el diseño de la primera banca electrónica, la primera web de uno de los periódicos de mayor tirada nacional, la primera campaña electoral con un viral de SMS y bluetooth… Conseguimos la unión perfecta entre la comunicación y las comunicaciones. Pero llegó INDITEX.

Y decimos pero… porque con INDITEX llegó la revolución horaria a nuestras vidas. En unas horas podíamos estar enviando un fichero a la India y otro a Colombia. Llegaron los viajes, el pasaporte se nos llenó de estampitas y nos hicimos más globales. Cambiamos el paradigma de la medición de auditorías sociales y un día, en 2005 en Expomanagement, donde el Grupo Santander hablaba de internacionalización y el presidente del Banco Europeo hablaba sobre el éxito del Euro, INDITEX presentaba el “ADN corporativo” como un ejemplo de transparencia y buenas prácticas. Ahí detrás estábamos nosotros, con todo el pecho inflado.

Y siguió INDITEX en nuestras vidas, y nos ayudó a crear el primer y más completo sistema de seguridad marítima para situaciones de hombre al agua del mundo, el  S2S – Safe to Sea. Y llegaron más proyectos y más clientes, y de más lejos…

Hoy, después de todo este viaje, estamos tan globalizados como nuestros clientes, internacionalizados como nuestros clientes, libres de mesas, sillas y despachos como les explicábamos a los ejecutivos a finales del S XX.

Hoy acompañamos a nuestros clientes por todo el mundo y cuando descansamos, unos lo hacemos en Londres y otros en Barcelona donde tenemos nuestra sede central. Y cuando descansamos, nos liamos y cuando nos liamos, iniciamos proyectos personales como Vojo, una nueva experiencia para hacer viajes de rutas.